México, noviembre 29/1949
Mi querido Largo: Estuve esperando largos días alguna carta tuya y ya me decidía a escribirte quejándome de tu abandono cuando me llega tu carta que me llenó de contento. Gracias.
Ya sabes lo que significa una carta cuando uno anda en estas circunstancias. - Yo escribo a muy poca gente. A mi casa, a los compas de Panamá colectivamente, a ti, al Negro. Por cierto que este ni siquiera me ha contestado. No sé qué le pasará. Tengo la seguridad de que mi carta enviada desde Panamá, en contestación a una suya le llegó. Luego le escribí desde Guatemala. ¿Será que tal vez no le agradó lo que allí le decía? Tuve ese presentimiento al escribirle y lo pensé mucho; pero animada por todo lo que me decía de su deseo en ayudarme me resolví. Se trataba de que él le hiciese unas líneas a Arévalo, recomendándome. Si a ver vamos, si lo necesitaba pues Osegueda, el de Educación es amigo personal mío y me atendió bien, y me prometió trabajo. - Pero los muchachos dijeron que era mucho mejor si Rómulo la escribía a Arévalo y eso fue lo que le pedí. Pero supongo que R. debe tener la suficiente confianza para decirme: “eso no conviene” o “no puedo”, y … “todos tan contentos” (como decía el Padre Rojas), ¿no te parece?.
Bueno, ahora me preocupa no saber nada de él, y Cecilia me escribe desde N. Y. y me dice que lo ve muy golpeado y muy preocupado. ¿Qué sabes tú?
Yo aquí no hablo con nadie. He decidido desde mi llegada colocarme al margen de los bandos. Tengo grandes deseos de conversar contigo. Tú o Alberto C. serían los únicos con quienes conversaría estos temas. No te había querido escribir antes sobre esto porque tampoco sabía cómo estabas de ánimo; ¿y para que echar más leña al fuego? - Además yo he tenido semanas de verdaderas crisis de abatimiento. No me abate la tristeza ni estas cosas de incomodidad material. Todas las sé sobrellevar con gusto -si tú quieres- siempre que sientas que continúas en la lucha con mucho espíritu y por nuestras convicciones. Pero esto de saber que hay compas tomados por pequeñeces y enrolados en el personalismo y demás porquerías, tiene que desanimarlo a uno.
Bien, dejemos esto a un lado. Y hablemos de ti. (Ilegible) de esa invitación a Guatemala. ¿No irás? ¿Qué has decidido? Leonilda se irá esta semana próxima a ese país. Se le vence su visa el 12 y debe salir para visar de nuevo. Osegueda acaba de estar aquí. Viene por 3 días para el aniversario de la Rev. Mex -20 de noviembre- Este le ha prometido trabajo a Leonilda en ese proyecto de “nivelación del profesorado” y así se quedará ella creo que 3 o 4 meses.
Me hablas de ayudarte en tu trabajo. Ya sabes cómo puedes disponer de mí. Dime de qué se trata y “ándale, no más”. -Estoy a tu disposición.
Me contenta de que puedas tener la grata perspectiva de la venida de Cecilia a esa. Será menos dura así la Navidad; aunque la falta de los muchachos no los dejará estar felices. De todas maneras, “peor es nada”. - ¿Has sabido de tu viejo? ¿Y de la gente de la Isla? Yo les envié unas postales de saludo. No sé si las recibirán. Como tú le escribirás seguramente no dejes de enviarle saludos afectuosos de mi parte.
¿Tienes algún contacto con la universidad que realiza los cursos de verano? Te pregunto porque Mariano me habló de que a él no le han hecho proposiciones para que dicte allí un curso. Como Mariano no podía ir, porque tiene acá un fulano Congreso de Filosofía, me dijo si acaso me comprometía yo a tomar algún curso, que él podría proponerme y dirigirse a Raúl Roa para que me arreglase eso. Creo que eso es para enero. Pero yo creo que a esa gente no le interesa ni Geografía ni Historia que sería lo que podría hacer yo. Entonces se me ocurre que a lo mejor podrían tener esos Cursos algunas becas de estudio y eso sí me gustaría, tanto por aprovechar el curso mismo, en alguna rama pedagógica, como por llegarme a esa Isla, verte, conversar y conocer algo nuevo. ¿Por qué no te informas con Roa? Quien quita que tenga un chance para irme a La Habana por un mes aunque sea y así deseamos de este frío altiplano. ¿Quieres ayudarme en esto y me avisas?
A todo esto, no te he contado nada de mi vida. Al llegar a esta, sin ninguna perspectiva de trabajo y con la desventaja de que Leonilda no tiene casa sino que vive con los Orfila , estos (a quienes conocí en Buenos Aires) me reservaron habitación en un hotel, en el cual sólo pasé una noche, pues venía escasa de (ilegible). Como Ricardo tenía tomado un apto esperando a Gallegos, allí me alojé hasta que llegó ella. Entonces Mariano me invitó a su casa, en donde estoy hasta este momento. Posteriormente al llegar el Cojo de Guatemala, me ofrecieron alojo en su apartamento y allí tengo un cuarto disponible, pero hay que habilitarlo. Ya compré el colchón y allí tengo las maletas. Estoy durmiendo, pues, en casa de Mariano con desayuno. Almuerzo (o sea la comida aquí) en cualquiera de los siguientes compas que me han ofrecido: Orfila, Ricardo, Gallegos, Belfo, Medina, el Cojo, Alberto o aquí con Mariano. Como aquí no se come de noche, el problema ese está resuelto con una taza de té y pan con mantequilla en cualquier lado. Como ves no tengo problema para morirme de hambre; en cambio tengo una vida desordenadísima, por esto de no tener “un cuarto propio”. En consecuencia ni leo, ni estudio, ni escribo, ni ná. Ya te miro, diciendo: “qué zángana y sinvergüenza” - No, tío Conejo, tengo mi trabajito. El Pdte. al mismo día de llegar como quien dice, me ofreció trabajo. Claro, no muy grato que digamos, por lo que imaginarás. Clases para sus dos chicos, que están réquete-atrasados. Y por otro lado, no son muy … que digamos. El 2 de noviembre cumplí el primer mes y recibí la paga (que yo dejé a voluntad del patrón) 300 pesos. Voy allí de 9 a 12 del día. Pero eso me sirve para no estar ociosa y para olvidar… Esta pasada semana he tenido otra oferta por el estilo: los niños del Jóvito. ¿Qué te parece? Aquí está viviendo Elsa con los chicos, también atrasados. He comenzado y tengo una semana haciéndoles una hora de lunes a viernes. Allí también tengo almuerzo.
Con esto por lo menos tendré para estampillas y autobús y lavado. Es algo. - Muchos así viven a expensas de la colectividad pudiente exilada.
Me encantaría poder ir a esa. ¿Me ayudarás, Largo? Con Mariano hemos estado haciendo proyectos, te reirías mucho si lo escucharas. Pero a lo mejor te entusiasmarías.
Con Beatriz y Mariano fui a Acapulco. Pasé allí 4 días. Y luego un día a Cuernavaca. No he conocido más.
He tomado contacto con algunos maestros mexicanos. Por intermedio de Mariano. Aprovechando los cursos de invierno proyectamos realizar alguna agitación pro-maestros venezolanos. Se celebrarán mitines en distintas ciudades esperando obtener adhesiones contra la persecución a los maestros.
Me gustaría tener alguna información reciente. ¿Tienes tú alguna que enviarme? El primer mitin será el 10 de octubre en México; luego el 17 en Pachuca; el 7 de enero en Oaxaca y el 1 en Morelia. Hacia esta ciudad partirá Medina en calidad de profesor al servicio del instituto de Capacitación del Magisterio. Me tocará hablar por lo menos en tres de estos actos. - Ayúdame.
No dejes de escribirme. - No olvides.
Por aquí estuvo de paso hacia Chile, María Teresa. Hablamos largamente. Supe muchas cosas que ni siquiera sospechaba. Ella regresa de Europa donde estuvo 6 meses y medio. Te buscó en Washington, pues le dijeron que allí estabas y fue expresamente a verte en la Unión Panamericana. No te encontró. Me pidió tu dirección para escribir. No sabía tu paradero. Estuvo muy atenta conmigo.
Termino esta pastoral ya. Recibí carta de Zambrano y me dice que te escribió.
Saludos a los compas que allí estén. A Braulio que dé razón de su vida.
Quedo esperando tus noticias.
Te abraza fraternalmente,
Mercedes.
Nota al margen: Dirección de Mariano: Ebro 75- Colonia Cuauhtémoc. Col Cuauhtémoc

















