Habana 11 de septiempre de 1949
Señor Daniel Navea
Santiago de Chile,
Mi querido Daniel: hace casi dos meses que recibí tu carta y me apena que sea ahora cuando te de contestación. Créeme que para traducir la emoción que me produjo no tenía palabras adecuadas y ahora, después de la aclimatación al nuevo ambiente de la libertad, como quien regresa de la obscuridad y se ofusca con la luz me siento a la máquina para dejarla correr, no para expresar hermosas ideas sino mi puro sentimiento, expresión de corazón sincero que sabe ser sensible a la amistad y al cariño de los amigos para quienes guardo siempre la mejor reserva de mis afectos. No sabes como te agradezco tus palabras, tan llenas de generosidad, tan compañeras como siempre, porque nuestra amistad no es la hija bastarda de un momento de entusiasmo, sino el fruto de una comprensión que ya dura años y no ha sido suficiente para mermarla ni contratiempos ni distancias.
Me encuentro de nuevo en la lucha. Acorralado, lejos de mi hogar que es el refugio obligado de mis luchas y afanes, sin el estímulo que me brinda mi inseparable compañera de todas las horas, tengo la disposición de animo mejor para darle la pelea a los despotas de mi patria. Aquí me tienes en Cuba, al frente del Comité de Coordinación de las gestiones de nuestro partido en el exterior. Cada día pinchamos en el nervio de la dictadura, con la certeza de que mas temprano que nunca será día de libertades en Venezuela. Aumenta el grupo de exilados políticos.
Ya alcanzan a cerca de doscientos: obreros, sin recursos, maestros, estudiantes, profesionales de todas las ramas, forman hoy el grupo de hombres y mujeres aventados de la patria, Pero tenemos la firme convicción, la certeza de que nuestro peregrinaje no será tan largo que aminore nuestras fuerzas de resistencia. Cada cual cumple su tarea con entusiasmo, solo que la urgente necesidad de ganarse la vida, en quien no tiene otro recurso que su trabajo, merma la eficacia de la acción. Tu bien dices que nos conoces. Sabes de lo que somos capaces. Pero ahora nuestra capacidad ha de multiplicarse, porque para destruir el mal ha de acrecentar sus recursos la inteligencia.
Yo no tengo todavía trabajo. He recibido una oferta de los Estados Unidos para escribir un libro y para intervenir en algunos trabajos. He formulado un plan que se esta estudiando, y si ello no me resulta veré que he de hacer. No descarto de un todo la posibilidad de ir a Chile, si no a trabajar por mucho tiempo si a una gira de conferencias, siempre que se me garantizara el pasaje y los gastos de estadía en esa. Zamorano me hablaba de la posibilidad de ir a los cursos de verano, pero la verdad es que con las tareas que tengo encima no podría ponerme a preparar un curso sistemático, a menos que no se tratara de cosas que pudiera explicar sin mucha preparación y eso no me satisface. De todos modos quisiera conocer tu opinión al respecto.
Para verme estuvo Cecilia en La Habana, de aquí nos trasladamos a Washigton, donde hicimos ver a Edgardo con grandes especialistas del Hospital de Niños de esa ciudad. Opinaron operarlo y así lo hicimos. Se optó por una operación que solo se está aplicando desde hace seis meses y que consiste en ligar la yugular con la carótida para inyectar mayor cantidad de sangre al cerebro, pues parece que todos los trastornos se debían a deficiente circulación cerebral. Fue una Operación delicada, pero hecha con maestría admirable, en forma tal que cinco días después de la operación el chico pudo regresar a la casa. Lo más curioso de todo esto es que en médico y hospitalización no se gastaron tres mil bolívares. El chico ha quedado bien y los médicos aseguran que lentamente se recuperará el dominio de la mano y del pie derechos, que son los afectados. En efecto, ya comienza a usarlos, pero acaso sea efectos de una apresurada apreciación de padres que sienten la mejoría antes de que ésta se produzca. No obstante nuestra ilusión parece que no es tal, pues los electroencefalogramas que se le hicieron con posterioridad a la operación, comparados con los anteriores a la operación,acusan ya desaparición de trastornos en el funcionamiento del cerebro. Cecilia se fue muy contenta el 31 del mes pasado, pues debía abrir la escuela el primero/ y no quería faltar, para no dar pretextos, ya que tiene que seguir trabajando, ahora con mas apremios que en las épocas anteriores.
Yo he estado ocupándome de cuestiones editoriales. Con algunos amigos planeamos una editorial con pretensiones continentales, que luego ha sido modificada. Tendrá mas que todo una finalidad de carácter político, pues su propósito fundamental es dar a conocer el pensamiento político y social de los grandes conductores americanos. Figuran en la dirección económica, Alejandro Oropeza, Juan Pablo Pérez Alfonzo y Mario García Arocha. y en la Dirección intelectual Rómulo Betancourt, Germán Arciniégas y yo, y además habrá una serie de asesores, entre los cuales estarían Gallegos, Andrés Eloy Blanco y varios escritores americanos de prestigio continental. Pero no por ello desprecio el ofrecimiento que me haces de colaborar con Uds en la editorial que proyectan. Sólo que necesito tiempo para entregarme a esas tareas, y si he de escribir el libro de que te hable más arriba y otros trabajos que ya tengo en preparación, no podría rendir una labor a la altura de mis deseos.
Celebro tus propósitos unificadores del socialismo chileno, pues es una lástima que un partido que tenía un porvenir brillante en América ahora dé el espectáculo de archipiélago de la inconformidad. Sin embargo no quisiera opinar sobre estas cosas y así se lo dije a Bernardo, pues en todas las fracciones tengo amigos entrañables a quienes quiero y no desearía que por inclinar mis preferencias a uno u otro se enfriaran esas amistades, como suele suceder en estos pleitos de la política en los que no podemos participar con la responsabilidad que conlleva una actitud de esa naturaleza. Ojala tengan éxito y que cuando yo llegue a esa pueda abrazar en un solo hogar a los socialistas chilenos, mis amigos, ya forjando el gran movimiento de redención de las masas trabajadores de ese gran país.
Mercedes fue puesta en libertad y marchó a México. Allí le escribí diciéndole tu opinión sobre su viaje a Chile. No he obtenido respuesta todavía, ni siquiera si ha llegado a México todavía, pues malicio que puede haberse retardado en él camino para coger aliento, ya que la tortura moral a que la sometieron debe haberla dejado agotada.
Ésta te la escribo de carrera pues quiero aprovechar el viaje de Olivo que te entregará esta personalmente y,son las dos de la mañana, con un calor que tuesta negros, según el decir de Andrés Eloy Blanco. Pero no quiero terminarla sin encarecerte me envíes alguna bibliografía sobre trabajos de seminario, constitución! de grupos de estudio y si hay alguna cosa en Chile aprovechable para un trabajo serio, te estimaría me lo remitieras. Si es posible conseguir allí el libro de Letelier sobre filosofía de la educación te estimaría enviármelo a Washington, (ilegible) 5340./ Belt Roat. N.W. D.C.
Si de los trabajos de la comisión tienes algunas cosas que me puedan ser útiles, te estimaría enviarme una copia. Para que no repitas los envíos te indico que tengo el plan, el proyecto de escalafón, de instituto de profesionalización, de inspección, de organización del Ministerio. Me hace falta el material preparado por el ministerio de Hacienda sobre distribución de los presupuestos, de los cuales se les envió copia a cada uno de los miembros de la Comisión y que no me ha sido posible conseguirlos. Sé que tú debes tener copia de una carta que remití a García Maldonado, de la cual te entregué un ejemplar. Si es posible envíame una copia, pues contiene unas cuestiones de principio que no quisiera dejar de lado en la cosas que estoy haciendo. Si tienen la parte del reglamento que habían redactado, me lo remites.
Esta es demasiado larga para una carta y muy corta para una pastoral, pero me parece que todavía son los días de la mutua colaboración en la obra común de hacer una escuela con nuestros principios y con nuestro espíritu, que la barbarie interrumpió para daño de la cultura de nuestro pueblo y en desmedro de un anhelo de liberación espiritual de nuestros niños de toda la balumba de cosas inútiles que se le inculcan en nuestras escuelas. Después continuaremos la labor interrumpida, porque la obra de la escuela del hacer provechoso apenas ha sufrido un pequeño contratiempo, Como San Luis, diremos (acuérdate que yo también me llamo Luis)« “como decíamos ayer”. Pero ahora tenemos muchas cosas que decir y otras tantas por hacer.
Mis saludos para la señora, mis recuerdos cariñosos para Rómulo Navea y los demás cabros, y tú cuenta con el afecto invariable de quien es tu amigo y compañero,

















