Septiembre 16/1949
Mi querido Largo: Estoy por aquí desde el lunes. La noche antes de partir a Panamá te escribí por la Unión Radio, en el mitin de aniversario. Estaba en la creencia de que tú andabas por EE.UU, pues así me dijeron los muchachos en Caracas. Y esperaba el regreso de Olivo a Panamá para tener noticias, cuando te escuchamos, ya no tenía tiempo de escribirte de allá y pensé que era mejor hacerlo al llegar aquí. Pero mi llegada a ésta ha sido tan llena de acontecimientos que los 3 días que aquí llevo no parece que los vivo, sino que los sueño. Es casi una novela.
Imagínate que yo salgo para acá contando con localizar a Jattan para resolver quedarme unos días o seguir, según sus posibilidades, pues yo vine con 11 dólares. Al llegar al aeropuerto, ni señas de Jattan, pues no sabía mi llegada. Pero hay que creer en una providencial coincidencia. ¿Sabes quién estaba allí? (esperando al rector de La Plata) Efraín de León, unos de los delegados al seminario del año pasado. Al verme se hizo cargo de mí y en seguida llamó a otros compas y me los presentó. Entre ellos estaba Osegueda. Al día siguiente me informa Torsenal? que llegaría al Belpo a la una. Así que nos pusimos en movimiento para el aeropuerto. Efectivamente llegaron los últimos expulsados (23) y como el avión demoró 2 horas y media allí, tuvimos la oportunidad de estar juntos un largo rato; yo con la Catira pues al Belpo se lo monopolizaron los periodistas. Para complemento, ese mismo día estando allí los compas, todavía llegó Luis Manuel. Ya supondrás pues la batalla en que yo he andado. Todo esto el 13. Como si fuese poco, resulta que 14, 15 y 16 aquí son las Fiestas Patrias (el 15 el día de la Independencia) Inauguración del Congreso de Universidades, desfile militar y demás (ilegible). Los colegas profesores en seguida me han presentado varios colegas; la directora de la Escuela República de Venezuela, Elisa Versalles, mujer muy simpática me ha atendido y ha venido por mí todos estos días para llevarme de un lado a otro; lo mismo el Director de la Escuela Normal Central. Así que por lo pronto no he estado abandonada espiritualmente. Pero, aunque la “vil moneda” es vil, es indispensable y a lo mejor ellos no suponen que una Diputada, Directora, Presidente de la FVM y no sé cuántos títulos más ande ya con escasos 5 dólares, y por eso no me van a ofrecer “plata en mano”. Creo que ellos pagarían este hotel, pero resulta que la dueña me ha llamado aparte y me dijo: mire señora yo a esta gente no me gusta recibirles huéspedes, porque demoran mucho para pagar y me habló horrores… En dos platos, casi me dio a entender que prefiere que yo me haga responsable del pago de la cuenta. Estoy pues yo en este conflicto sin atreverme a decírselo a ningún colega nativo. Esperaré a ver qué resolver y pues los muchachos están buscando casa para mudarse juntos Bianco, Jattan y Borregales y este último me dijo que le parecía mejor que me fuese a estar con ellos. Hoy no los he visto. No sé si aún han conseguido casa-. Esta noche me encontré con Torsenal. Me dijo que esta tarde ha pronunciado Peñalver un buen discurso en el Congreso de Universidades. Yo no estaba, pues anduve con los colegas por la Normal en la inauguración del Stadium Escolar y luego fuimos a visitar al museo arqueológico donde se inauguró una exposición arqueológica costarricense. Y de allí me llevaron a dar unas vueltas y llegamos hasta Cunatilán para que conociera el lago. Así que llegué al hotel ya para las 7:00 pm muy cansada. Y como no me siento bien de salud, cualquier ajetreo después de tantos meses de inactividad, me produce mucho cansancio. En Panamá pasé dos días bastante mal; yo creí que sería la depresión por el calor. Acá me ha entonado la presión por la altura pero el espasmo me ha molestado y mantengo ese malestar de la hiperacidez, advirtiéndote que he eliminado en absoluto todo vicio: fumar, beber, etc. Aquí aprovecho de tomar leche que parece ser abundante y es de buena calidad, fresca.
En Panamá recibí carta del Negro. Me preguntaba por mis planes y mis propósitos. Pienso que tú, en la carta que, me dice Peñalver enviaste a México, a lo mejor preguntas lo mismo, además del móvil principal en el cual coincidimos, pues como ves yo resolví luego de conversarlo con César, quedarme allí para asistir famoso Congreso (ilegible).
Pues te diré que a estas horas no sé qué hacer. Yo tenía la esperanza de que me hubiesen botado a Chile en donde mi vida personal estaría resuelta, pues ya sabes que en casa de Fuenzalida no tengo que preocuparme de nada mientras consigo trabajo y Daniel me hizo saber que el ministro Valles está dispuesto a arreglarme una situación en Educación. Pero con este nuevo rumbo que se le antojó a la junta ya tengo que pensarlo bien. En Panamá le dimos vuelta al problema de cambiar el pasaje a Chile, pero la diferencia era muy apreciable para nuestro efectivo de 50 dólares de diferencia, por lo menos. El pasaje a Chile es 3 veces lo que a México. Además los señores militares han resuelto poner a los pasajes la condición de no convertibles en dinero. Así pues, nada sino raspar al altiplano (al cual, dicho sea de paso, le tengo mis prevenciones).
En los días que estuve en Panamá, los muchachos discurrieron que aprovechase pasar por aquí, pues podía hacerlo sin gasto adicional de pasaje y aunque yo venía sin más visa que México, dio la otra casualidad de que el encargado del Consulado Guatemala es vecino de la Radio Balboa, en cuyos altos viven José A. y Manuel (yo allí con ellos). Este Sr. Urrutia que es muy amigo de D¢ Ascoli y de Troconis y de los Campo que estuvieron asilados en Panamá la otra vez, se portó muy bien y me extendió una Licencia Especial de Ingreso, con la cual pude entrar acá, pues aquí está controlada la entrada de refrigerios. Tendría pues que arreglar legalmente mi estadía en esta pasados los 330 días que se me otorga dicha licencia.
Iba a México pensando en Leonilda, Aguilar e Ymar (no me extrañe que no en los compa pues solo aquí Ana Luisa es de los que están allí, de mi cuenta) Parece o sin parecer, los muchachos de la FVM deben haber escrito a (ilegible) y a Aguilar. Por otro lado, en Panamá me encontré a Morillo Rafa y este me dio senda cartas para su señora y el Ing Martí Gómez recomendando a la 1ra que me lleve a ver dos médicos especialistas y al 2do que me dé trabajo. ¿A ti qué te parece? Aquí Osegueda me dice que no debo irme; desea que trabaje con él.
Como ves, estoy en la trisyuntiva (contando a Chile) de decidirme. En Caracas encontré un recado de Antonio García que me ofrece casa y trabajo en Bogotá. Lo ideal sería que pudiese aprovecharlos todos mirando hacia el futuro y por turnos, pues yo no soy de los optimistas que creen en el próximo regreso a fines de año o principios del 50.
Como te cuento arriba, no sé qué hacer. Tú y el Negro me ayudarán a resolver. Pienso que lo esencial y primero debe ser atender mi salud. -No me siento bien. Si es cierto que el Dr. Grez habló de reposo, es un reposo relativo distinto de esta inactividad que está a punto de producirme una neurosis. Este saberse mantenida y como por caridad cristiana es horrible para uno que se ha sabido mantener tantos años por su propio esfuerzo. Es deprimente. No sabes con qué vergüenza y humillación recibí los pocos dólares que los compa maestros pusieron en mis manos al salir. Por todo esto yo quisiera estar sana antes que todo. Y por eso tal vez fuera conveniente aprovechar, antes de contraer ningún compromiso, de si a México con este pasaje que ya está pagado, siempre me pudiese estar allí con Leonilda y no en hotel mañana, o ahora mismo a terminar contigo, pienso escribir a Ymar a ver qué razón me da de Leonilda, y ya en conocimiento de ello, esperaría lo que tú me digas y lo que me diga Rómulo.
¿Y tú que piensas hacer? ¿Quedarte allí? A mí me parece que deberías salir un poco, Largo.
Ese infierno, para tus nervios que no han tenido una sola semana de descanso, es horrible. Y si por un acaso (yo estoy tan ignorante de todo como si viniese del limbo) hubiera que regresar al país, ¿con qué resistencia contarías tú? ¿Por qué no vas al sur? Yo creo, Largo, que en ninguna parte como allí descansaría uno su espíritu, por todo y por “todo” . Aquella gente sigue esperándote. Tiene todo el deseo de ayudarte. Y lo hace sinceramente. Yo alcancé a recibir carta de Zambrano antes de caer presa y me repetía lo que me encargó decirte antes de marcharse: que allí tienes su casa, lo mismo Daniel.
Además Zam. Me dijo que sus ahorros, aunque no eran muchos, estaban a tu disposición para iniciar algo en Librería o Editorial, que él cree puede ser un éxito manejado por ti allá. Supe luego que él te escribió a Cuba, me lo dijo Manuel. - ¿Qué has pensado con tu vida? Podrías venirte aquí por un tiempo. Esto como clima es delicioso, tanto geográfica como espiritualmente. - Hay un grupo de maestros bien organizados y que tiene afinidades y simpatías por lo nuestro.
¿Por qué no piensas en serio en venir? Te serviría de descanso y estoy segura de que harías enseguida buenas migas con Osegueda y con el sector maestros. Dentro de la escasez de su presupuesto en comparación con el nuestro, esta gente está haciendo bastante y bien. Y tú puedes ayudarles. Luis M. me dijo que hablaría a Osegueda para una invitación. Ojalá lo haga y resulte (Luis M. tiene muchas ganas de venirse, dicho sea confidencialmente). No te vayas a quedar tú con ese muerto allá. Procura salir.
Bueno, voy a terminar por hoy. ¿Cómo está Edgardo?, ¿Quedó bien? ¿Por fin lo operaron? Vi al viejo en La Asunción. Hablamos mucho; almorzamos juntos en tu casa el 15 de agosto. Luis el tuyo llegó esos días y estuvo en casa después, cuando yo estaba encerrada de nuevo. A Secundina le veía frecuentemente; sus muchachos iban a diario por allá en los días de encierro, y las pocas veces que me dejaron circular fui a casa de ella. - También nos vimos con Ramón; él está dirigiendo el P. actualmente ; amenazados él y cayetano de rasparlos. Les han puesto muchas trampas, pero tú sabes cómo es él de zorro el altanero. El partido está vivo y activo en la isla. Era mi única satisfacción saber que pude ser útil a los compa durante mi permanencia allí, aunque al margen de lo que pensaba el CEN porque de esa gente no supe absolutamente. Si en algún sentido se cumplió mi aislamiento, fue en el que se me mantuvo de parte de la Dirección nacional. Por intuición y por los recuerdos federistas hicimos allá lo que se pudo, en cuanto a mantener la confianza mirada por las críticas de los propios compa, por la actitud de Guillermo, y desorientada por las noticias frecuentes de la proximidad del golpe que llegaban vía Vicente desde Port of Spain. Menos mal que se escucha casi con devoción la Radio Balboa y la de Uds. Creo que en pocos lugares del país se escucha tan claro y esté la gente tan pendiente de escucharla. En la oportunidad en que tú hablaste la primera vez desde Cuba, el Gob. cortó la luz a las 10 de la noche. - No obstante, los compa que tiene motor (luz propia) como Jesús Subero y Pedro José Indriago te escucharon. Es conveniente por eso que los programas de allá tengan un verdadero sentido orientador, pues es mucha la gente que se trasnocha esperando 20 para las 12 de la noche para oír y algunas veces se defraudan porque dicen cuatro pistoladas. Yo puedo hablarte así porque durante dos semanas me prestó Cheba, ayuda, compa abre su pequeña radio y estuve escuchando los programas. Allí nos trasnochábamos mamá, Giorgiana tu tía, y todo la gente de la casa arrinconados con el radio, y en dos o tres oportunidades, cansados de oír la Palabra Política con tanta cosa cubana, entraba La Voz de Venezuela apenas 10 minutos para dar una noticia ya sabida en el país. No deben dejar pasar fecha de significación adentro, aunque sean nuestras fechas de antiguas jornadas federistas para enviar un llamamiento, un saludo especializado a tal o cual región; eso los anima. Es una buena práctica la que inicia Radio Balboa de leer los folletos que publica el P. porque esos a veces no alcanzan a circular lo suficiente dentro del país. Lo mismo leer noticias de los diferentes periódicos clandestinos.
Bueno, Larguillo, ya estarás lateado con esta pastoral. Perdona lo largo. Pero imagina cuántos deseos tengo de hablar contigo. Me dijo Gosinda que ya salieron las Obras Completas de Gallegos. Qué bueno si se pudiesen colocar aquí algunos ejemplares. ¿A cómo se están vendiendo?
Saludos a los compañeros en especial a Blanco Monasterios, el Comandante Ávila, el Cojo Leiderg y César Gil.
Recibe el afecto fraternal de la misma Mercedes.
Nota: "Largo" era el nombre que afectivamente usaba Mercedes Fermín para referirse a Prieto Figueroa.







