Proyecto

ARCHIVO MAESTRO PRIETO

Plataforma Digital

Proyecto institucional financiado por el MPPE 

 

 

  • Origen: Biblioteca Nacional, Libros Raros, Archivo LBPF
  • Anaquel: 1
  • Tramo: 1
  • Caja: 4
  • Carpeta: 46
  • Autor: Gustavo Machado
  • Lugar: Caracas
  • Año: 1947
  • Síntesis: Este discurso define como política de Estado, consagrada por la Constitución, la doctrina del Consejo Venezolano del Niño de protección integral al menor. En tal sentido, destaca la importancia de los jardines de infancia que, como el inaugurado, brindan un apoyo fundamental a la madre que trabaja. Señala que, a la hora de corregir males de la sociedad, como lo es la infancia abandonada, es preciso que el sector público el privado aúnen esfuerzos. Aporta algunos datos de los dos años anteriores en relación con las mejoras que ha traído la gestión del Estado en esta materia y, por último, reivindica al uruguayo Luis Morquio como figura que ha abanderado la lucha por la protección a la infancia en el continente americano.

Somos los huéspedes de una chiquillería que hoy es feliz y que, de acuerdo con nuestras esperanzas y deseos, ha de seguir siéndolo a través de su vida  entera. Digo esto  porque  creo firmemente que la protección integral de nuestros niños, de acuerdo con la doctrina del Consejo Venezolano del Niño, ha comenzado a desarrollarse definitivamente  en Venezuela. La Constitución la establece hoy. Forma  parte de los Jardines de Infancia, así  como de las Casas Cunas, de la cadena  nacional  de instituciones proyectada  por el Consejo y dirigidas a proteger al menor  de 7 años.

No es este  el primer jardín  que inauguramos, ni será  seguramente el último, pero  hemos  querido  solemnizar este acto  debido a algunas particularidades de su realización  y  al  nombre  que llevará, además  de ser el  primero de esta  serie  que lleva “traje a la medida”  con su  edificio construido ad-hoc.

Quiero destacar,  en primer término,  que el terreno  donde  se levanta  fue  un espontáneo  y generoso  donativo del Dr. Pedro José Troconis, ejemplo de colaboración que sería de desear se multiplicase  indefinidamente. Comprendió el Dr. Troconis que era más útil  este gesto que el de la limosna  intrascendente  dada al azar y que el fin acaba perjudicando, más que beneficiando, al  que la recibe. El Consejo Venezolano  del Niño expresar perdurablemente  su gratitud  colocando  en los muros  de este edificio una placa alusiva  al generoso gesto  del donante.

Los fondos  para  la construcción  propiamente dicha, fueron  arbitrados en parte  por medio de actividades productivas  del Consejo,  y el resto provino del tesoro público. Vemos  pues que logramos  este edificio  por medio de la colaboración  privada,  los  propios  esfuerzos  del Consejo para arbitrar  fondos  y el dinero  del Estado.  Y esto, no porque  los  elementos oficiales le hayan  negado  su apoyo,  que  antes bien  se lo  han  dado  en la forma  más amplia,  sino  para  demostrar  que  bien  pueden y deben  unirse  las fuerzas  privadas a las oficiales  para  tratar de resolver los problemas  de nuestra  Sociedad.

La principal  finalidad de estas  instituciones  es la  de proteger  los hijos  de madres  trabajadoras  durante  las horas de  labor  de éstas, actuando  así  en forma  preventiva  contra el abandono  en que  se  encuentra gran número  de las  que  salen de nuestras maternidades.

Para demostrar  la importancia  y los resultados  del trabajo  coordinado  de instituciones que  se complementan, quiero  citar algunas  cifras  que, en mi sentir, son  una  demostración palmaria  de los frutos  de la protección infantil  llevada  a cabo  en Caracas en  estos  últimos tiempos. Los  que frecuentamos  el Hospital  de Niños, observamos  una serie de trastornos  de la salud de muchos pequeños  pacientes, provocados  por la deficiencia alimenticia. Para  el año 1945, el número de estos niños ingresados al hospital pasan ampliamente  el centenar, dando  un promedio  mensual  de 10. Para  el año de 1946 esta cifra bajó a 57, o sea  la mitad  del  promedio  de los años  anteriores, y en los 5 primeros meses del presente año  la cifra  sólo llega  a 15,  o sea  de sólo  3 casos  por mes, haciendo  notar  que algunos  de estos provienen  de los estados vecinos. Estas  cifras  dicen  que  las policarencias  desaparecen rápidamente  de  nuestro panorama  nosológico. Ahora  bien,  paralelamente  a este hecho,  se ha desarrollado otro: Los comedores  escolares del Patronato  Nacional correspondiente y  las casas cunas  y jardines  de infancia  del Consejo  del Niño, protegen  hoy  varios miles de menores,  lo cual  trae lógicamente  un alivio  importante en el  presupuesto  hogareño,  agregando  a esto  que los  servicios  materno-infantiles  del Ministerio de Sanidad y Asistencia  Social, que  ya  existían, han  aumentado considerablemente  sus actividades.  Al observar  estos  hechos paralelos  y buscar  entre  ellos  una relación  de causa a efecto, creo que el más  elemental  sentido  común nos obliga a responder afirmativamente.

Pero  no podemos  contentarnos  con que  estos  jardines  sean simples depósitos de niños  bien alimentados. Nos esforzamos también en hacerlos felices y en preparar sus espíritus  con buen caudal de optimismo, que se lo dan a granel las tiernas y buenas jardineras encargadas de dirigirlos y  prepararlos para que más tarde, al franquear las puertas de las escuelas,  con sus cartillas bajo el brazo, aprendan  pronto  a reconocer en ellas la de amor  y no  de amargura.

Señores:

Este jardín ha de llevar el nombre de un americano ilustre: Luis Morquio. Así  lo acordó el Consejo Venezolano del Niño, en sesión reciente y como  homenaje al Instituto  Internacional Americano de Protección  a la Infancia,  en el Vigésimo  aniversario de su fundación  por aquel  gran uruguayo. Luis Morquio fue  uno  de esos hombres que acaban por perder su nacionalidad a fuerza de deseársela los otros países. Con ocasión de su muerte, acaecida el 9 de julio de 1935, dijo el Dr. Víctor Escardo y Anaya las siguientes palabras: “Cuando los niños del Uruguay pregunten quien fue el médico ilustre que se preocupó de su salud y de su  protección, cuando  sus  males, amparando  su debilidad y aconsejando siempre su bien y su dicha, la voz de la patria  les contestará: MORQUIO. Y yo digo  que la voz  de  América contestaría  lo mismo  si fuesen  los niños  americanos  quienes hiciesen  tal pregunta,  porque  Luis Morquio dictó  pautas  de protección  a la infancia  que adoptamos todos los que hemos dedicado nuestras actividades a defensa  de la salud y la felicidad del niño.

Señores:

Dentro  de pocos instante veréis en ese tinglado, que no es el de la “antigua farsa”  sino  el  de la moderna realidad, escenas  de gran sencillez, pero que han de provocaros esa mezcla de emociones indefinidas y entrechocas  que nos anudan la gargantas y nos humedecen los ojos. 

 

Revista Pedagógica

La Revista Pedagógica fue creada como medio de divulgación de los agremiados en la Sociedad Venezolana de Maestros de Instrucción Primaria (SVMIP) constituida un 15 de enero de 1932. Los más activos impulsores de la Revista Pedagógica fueron los maestros Luis Beltrán Prieto Figueroa, Miguel Suniaga, Alirio Arreaza, Luis Padrino, José Rafael Mena, Víctor Orozco, y las maestras Mireya Vanegas, Flor González, Elsa Acosta...

El Maestro Poeta

Suponer que el Maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa adquirió su condición de poeta en el momento que dio a conocer su obra primera titulada Mural de mi ciudad (1975), cuando había alcanzado los setenta y tres años de vida es una equivocación. Es suponer que en él, de pronto, se expresó una sensibilidad hasta entonces desconocida. No es así. En Prieto Figueroa hallamos a lo largo de su existencia una muy afirmada y fina sensibilidad por una cuestión tan...

Revista POLÍTICA

Creada por el Dr. Luis Beltrán Prieto Figueroa, la revista POLÍTICA ratifica su condición de humanista preocupado por las ideas, por los problemas nacionales, como de aquellos propios de la América del Sur. Desde esta tribuna, Prieto Figueroa se afirma como un curioso y preocupado observador, no en condición de diletante, sino como hombre de acción política, que se propone conocer para actuar sobre las realidades que se discutieron en sus páginas... 

Luis Beltrán Prieto Figueroa
Luis Beltrán Prieto Figueroa
En el Litoral Central
Luis Beltrán Prieto Figueroa
Luis Beltrán Prieto Figueroa
En una clase magistral
Luis Beltrán Prieto Figueroa
Luis Beltrán Prieto Figueroa
Sin descripción
Luis Beltrán Prieto Figueroa
Luis Beltrán Prieto Figueroa
Y Cacilia de Prieto
Luis Beltrán Prieto Figueroa
Luis Beltrán Prieto Figueroa
En una asamblea realizada en la CTV (frontal)
Luis Beltrán Prieto Figueroa
Luis Beltrán Prieto Figueroa
Sin descripción
De una educación de castas a una educación de masas

En trabajo anterior hicimos referencia a los artículos que en la Constitución Cubana y en la Constitución Venezolana establecen lo que se ha dado en llamar la “escuela unificada”, que no es otra cosa que la organización, armoniosa del sistema educativo, a fin de que sus ciclos y secciones se adapten al desenvolvimiento y necesidades de los educandos y a las exigencias y características de la Nación1. No obstante, este concepto técnico está cargado además de contenido social y político, que le viene de las luchas sostenidas en Europa para borrar las diferencias clasistas con que estuvo signada toda la educación en aquel continente. En efecto, allí se consideró la división de la educación en primaria, secundaria y superior, y dentro de estas divisiones varias clases de escuelas como expresión de cerrados conceptos clasistas, que fijaban una limitada educación primaria para la clase popular, educación media o secundaria  para la clase media y educación superior o universitaria para las clases llamadas altas de la sociedad. Los tres sistemas de educación, con finalidades diferentes y a veces contrapuestas, acentuaban el aislamiento que mantuvo alejadas a las clases sociales en lucha permanente: los de abajo por romper el cerco y los de arriba por estrecharlo aún más, para ensanchar o mantener sus privilegios. A este respecto el Comité Fleming, en informe elevado sobre “Public School” en Inglaterra afirmaba que: “Es imposible sostener el cargo hecho frecuentemente de que la “Public School” haya creado las diferencias sociales del siglo XIX.

La Escuela Nueva en Venezuela

La Escuela Nueva en Venezuela es libro escrito por la vanguardia pedagógica del siglo XX venezolano; es obra, todavía hoy, de innegable actualidad tanto para la reflexión como para la acción educativa que las transformaciones económicas, sociales, políticas y éticas le plantean hoy a la escuela y, no menos, a la comunidad nacional. Lo decimos de una vez: la pedagogía de la Escuela Nueva, sus principios generales, su humanismo y experiencia probada, armonizan con los cambios revolucionarios que hoy tenemos por delante. No obstante lo anterior, parece increíble que esta segunda edición del libro La Escuela Nueva en Venezuela, obra conjunta de Luis Beltrán Prieto Figueroa y de Luis Padrino, su más aventajado discípulo y colaborador de entonces, haya tenido que esperar más de seis décadas y media desde su primera edición en 1940. Ya esta simple constatación nos debería hacer meditar acerca dela valoración que entre nosotros, docentes o no, ha tenido y tiene la pedagogía en tanto teoría de la educación o de la práctica educativa que se propone la explicación de los qué y los para qué tanto en su vertiente filosófica que nos remite a la finalidad de la educación,como en su vertiente empírica que se aboca a los problemas prácticos del aprendizaje. En parte, ese desconocimiento de nuestra reflexión acerca de los problemas pedagógicos tiene su origen en un hecho característico en sociedades como ésta, donde ha prevalecido una cultura de élites desarraigadas de nuestros graves asuntos como colectivo, uno de ellos, la educación de las mayorías.

Educación, Pueblo y Ciudadanía

Educación, pueblo y ciudadanía, en su tercera edición, forma parte de la extensa obra escrita por Guillermo Luque. Este libro, en particular, representa y retrata el difícil camino de la educación venezolana en el período histórico que abarca desde fines del siglo xix hasta la primera mitad del siglo xx. Ese tiempo es expresión del vapuleado siglo xix venezolano, caracterizado por la inexistencia de paz social. Este estado de zozobra impactaría en todas las formas de relacionamiento social, incluyendo la escuela y a maestros y maestras y a escolares de todas las edades. Escudriñando en los archivos nacionales sobre el tema, encontramos de manera recurrente documentos sobre el cierre de las actividades académicas, que al cruzarlas con acontecimientos militares, revoluciones, montoneras, asonadas, etc., permiten su interpretación y explicación y ayuda a completar el rompecabezas social y político sobre el cual está la educación. Esa inestabilidad política que estremecerá al país durante más de un siglo, incluyendo la aparente paz gomecista, repercutirá necesaria e insoslayablemente en la educación como caja de resonancia, porque la educación forma parte de la estructura social y política.