EL PRESIDENTE.- Continúa el debate.- Tiene la palabra el Ministro de Educación Nacional.- (Aplausos).
EL MINISTRO DE EDUCACIÓN NACIONAL.- Ciudadano Presidente: ciudadanos Congresantes: Agradezco la oportunidad que me brinda el Congreso de la República para explicar ante la representación nacional, algunas de las dudas que han expresado estos representantes al someter a la consideración […] (murmullos y gritos en las barras) […].
La Habana, 29 de diciembre de 1949
Señor Director del diario El Mundo.
Ciudad.
De toda mi estimación:
En su leído diario del día 27 del presente mes he leído una aclaratoria que hace a declaraciones mías el Encargado de Negocios de Colombia en Cuba.
Aunque sin el propósito de polemizar con el distinguido representante de la nación Colombiana, en esta oportunidad, y valiéndome de las columnas de su periódico, quiero restablecer la exactitud de mis declaraciones, porque los venezolanos exilados en Cuba y a lo largo de todo el Continente, consideramos que la causa de la democracia y de la Justicia venezolana que defendemos y por la cual luchamos y sufrimos perdería el ascendiente moral que hoy tiene en América si llegara a dudarse de la veracidad de las informaciones que suministramos. Como intelectuales afirmamos con Romaind Rolland, que ”La falsedad corrompe al que la emplea antes de vencer a aquel contra quien se ha usado”, y antes que de ninguna otra persona, nuestra causa nos merece respeto para invocar en su defensa forma alguna de falsedad.
A un año del golpe militar que derrocó el gobierno Constitucional que presidía Don Rómulo Gallegos, Ud., doctor Prieto, que formó parte de ese gobierno como Ministro de Educación Nacional ¿’qué opina de la actual situación política venezolana?
En la historia de nuestro pueblo, que ha padecido muchas dictaduras, ninguna situación ha tenido parangón con el actual momento político. Un gobierno entronizado por la fuerza llegó al poder sin programa ni ideales, enfrentándose francamente a las aspiraciones populares, libremente expresadas en tres comicios, cuya limpieza fue reconocida en documento público por los mismos traidores que hoy desgobiernan a Venezuela. Las dictaduras que antes tuvimos sustituyeron a otros gobiernos de igual o parecido corte y las masas pudieron ser engañadas al principio por promesas incumplidas luego. La caída de un gobierno mas o menos dictatorial era saludada con esperanzas de cambio, sin maliciar que a la postre no habría otra cosa que un cambio de dueño, más ineficaces que los anteriores y más ansiosos de lograr en pocos días riqueza y poderío.
13 de diciembre de1949
(ilegible)
Dr Luis Beltrán Prieto
Exige la política que quienes la sientan sean capaces de expresar libremente sus opiniones, en forma clara y concreta, sobre todo cuando hay aspectos poco claros que necesiten amplias discusiones. La encrucijada en que nos encontramos reclama imperiosamente la realización de tal propósito, pues no podemos negarle a nuestra causa una contribución, por pequeña o menguada que ella fuere.
Consecuente con este criterio, le dirigí una carta donde exponía mis opiniones en materias que hoy son objeto de acaloradas discusiones y quien sabe si hasta de enconadas disputas. Hoy nuevamente abordo esos tópicos, junto a otros, entrando en detalles no contemplados en mi anterior.
Invitado por el diario AHORA para dar mi opinión acerca del valor jurídico de la sentencia de la Corte Federal y de Casación, anulatoria de las credenciales del senador Gonzalo Barrios y de los diputados Juan Oropeza, Raúl Leoni y Jóvito Villalba, y como ésta es cuestión que interesa para el sostenimiento de nuestras instituciones, me decido a esbozar brevemente las consideraciones que ese fallo me merece.
Página 2 de 3
DESTACADOS ![]()
La Revista Pedagógica fue creada como medio de divulgación de los agremiados en la Sociedad Venezolana de Maestros de Instrucción Primaria (SVMIP) constituida un 15 de enero de 1932. Los más activos impulsores de la Revista Pedagógica fueron los maestros Luis Beltrán Prieto Figueroa, Miguel Suniaga, Alirio Arreaza, Luis Padrino, José Rafael Mena, Víctor Orozco, y las maestras Mireya Vanegas, Flor González, Elsa Acosta...
Suponer que el Maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa adquirió su condición de poeta en el momento que dio a conocer su obra primera titulada Mural de mi ciudad (1975), cuando había alcanzado los setenta y tres años de vida es una equivocación. Es suponer que en él, de pronto, se expresó una sensibilidad hasta entonces desconocida. No es así. En Prieto Figueroa hallamos a lo largo de su existencia una muy afirmada y fina sensibilidad por una cuestión tan...
Creada por el Dr. Luis Beltrán Prieto Figueroa, la revista POLÍTICA ratifica su condición de humanista preocupado por las ideas, por los problemas nacionales, como de aquellos propios de la América del Sur. Desde esta tribuna, Prieto Figueroa se afirma como un curioso y preocupado observador, no en condición de diletante, sino como hombre de acción política, que se propone conocer para actuar sobre las realidades que se discutieron en sus páginas...






En trabajo anterior hicimos referencia a los artículos que en la Constitución Cubana y en la Constitución Venezolana establecen lo que se ha dado en llamar la “escuela unificada”, que no es otra cosa que la organización, armoniosa del sistema educativo, a fin de que sus ciclos y secciones se adapten al desenvolvimiento y necesidades de los educandos y a las exigencias y características de la Nación1. No obstante, este concepto técnico está cargado además de contenido social y político, que le viene de las luchas sostenidas en Europa para borrar las diferencias clasistas con que estuvo signada toda la educación en aquel continente. En efecto, allí se consideró la división de la educación en primaria, secundaria y superior, y dentro de estas divisiones varias clases de escuelas como expresión de cerrados conceptos clasistas, que fijaban una limitada educación primaria para la clase popular, educación media o secundaria para la clase media y educación superior o universitaria para las clases llamadas altas de la sociedad. Los tres sistemas de educación, con finalidades diferentes y a veces contrapuestas, acentuaban el aislamiento que mantuvo alejadas a las clases sociales en lucha permanente: los de abajo por romper el cerco y los de arriba por estrecharlo aún más, para ensanchar o mantener sus privilegios. A este respecto el Comité Fleming, en informe elevado sobre “Public School” en Inglaterra afirmaba que: “Es imposible sostener el cargo hecho frecuentemente de que la “Public School” haya creado las diferencias sociales del siglo XIX.
La Escuela Nueva en Venezuela es libro escrito por la vanguardia pedagógica del siglo XX venezolano; es obra, todavía hoy, de innegable actualidad tanto para la reflexión como para la acción educativa que las transformaciones económicas, sociales, políticas y éticas le plantean hoy a la escuela y, no menos, a la comunidad nacional. Lo decimos de una vez: la pedagogía de la Escuela Nueva, sus principios generales, su humanismo y experiencia probada, armonizan con los cambios revolucionarios que hoy tenemos por delante. No obstante lo anterior, parece increíble que esta segunda edición del libro La Escuela Nueva en Venezuela, obra conjunta de Luis Beltrán Prieto Figueroa y de Luis Padrino, su más aventajado discípulo y colaborador de entonces, haya tenido que esperar más de seis décadas y media desde su primera edición en 1940. Ya esta simple constatación nos debería hacer meditar acerca dela valoración que entre nosotros, docentes o no, ha tenido y tiene la pedagogía en tanto teoría de la educación o de la práctica educativa que se propone la explicación de los qué y los para qué tanto en su vertiente filosófica que nos remite a la finalidad de la educación,como en su vertiente empírica que se aboca a los problemas prácticos del aprendizaje. En parte, ese desconocimiento de nuestra reflexión acerca de los problemas pedagógicos tiene su origen en un hecho característico en sociedades como ésta, donde ha prevalecido una cultura de élites desarraigadas de nuestros graves asuntos como colectivo, uno de ellos, la educación de las mayorías.
Educación, pueblo y ciudadanía, en su tercera edición, forma parte de la extensa obra escrita por Guillermo Luque. Este libro, en particular, representa y retrata el difícil camino de la educación venezolana en el período histórico que abarca desde fines del siglo xix hasta la primera mitad del siglo xx. Ese tiempo es expresión del vapuleado siglo xix venezolano, caracterizado por la inexistencia de paz social. Este estado de zozobra impactaría en todas las formas de relacionamiento social, incluyendo la escuela y a maestros y maestras y a escolares de todas las edades. Escudriñando en los archivos nacionales sobre el tema, encontramos de manera recurrente documentos sobre el cierre de las actividades académicas, que al cruzarlas con acontecimientos militares, revoluciones, montoneras, asonadas, etc., permiten su interpretación y explicación y ayuda a completar el rompecabezas social y político sobre el cual está la educación. Esa inestabilidad política que estremecerá al país durante más de un siglo, incluyendo la aparente paz gomecista, repercutirá necesaria e insoslayablemente en la educación como caja de resonancia, porque la educación forma parte de la estructura social y política.