Proyecto

ARCHIVO MAESTRO PRIETO

Plataforma Digital

Proyecto institucional financiado por el MPPE 

 

 

  • Origen: Biblioteca Nacional, Libros Raros, Archivo LBPF
  • Anaquel: 1
  • Tramo: 14
  • Caja: 3
  • Carpeta: 9
  • Autor: Luis Beltrán Prieto Figueroa
  • Lugar: Venezuela
  • Año: Desc
  • Síntesis: En este encuentro con los docentes, Prieto Figueroa insiste en el valor de la educación y la necesidad de replantear y repensar los problemas educativos. Refiere que el maestro debe ser visto como agente de la comunidad y como agente de cambio. Apoyándose en la obra de Kilpatrick “La educación para una civilización en mudanza”, plantea la importancia de cambiar el sistema educativo de fórmulas estáticas, visto como un proceso dinámico de crecimiento, que se enriquece, varía y se multiplica. Prieto destaca que “esos cambios tienen que ser pensados, sentidos y queridos por los educadores como una necesidad vital”. Sobre la formación docente, concluye que, ante los tiempos nuevos, ésta debe ser revisada y reacondicionada constantemente hacia la conquista del progreso.

Estimados colegas, señoras y señores:

Arribamos a la feliz clausura de esta jornada de discusión, confrontación de experiencias y nuevas formulaciones para replantear y repensar los problemas educativos considerados por este II Congreso Pedagógico Venezolano. El admirable comportamiento de los asistentes, la cautelosa forma de encarar materias entregadas a nuestras deliberaciones, despojándolas de las cubiertas dogmáticas con que se acostumbra presentarlos, para que venteen ante las rachas demoledoras de los tiempos nuevos, está indicando una postura de expectación, pero también de angustiada confianza ante el porvenir. 

Todos, cual más cual menos, afirmamos la inevitabilidad del cambio para que el porvenir nos encuentre aligerado de prejuicios el equipaje de nuestro comportamiento, despejada la mente como en un campo limpio de trincheras para marchar seguro a la conquista del progreso.

En ninguna actividad  ha existido mayor cúmulo de obstáculos y barreras, ni más cerradas formas de incomprensión que en el campo educativo; no obstante, que el mundo ha progresado ante los ojos asombrados de los educadores, contradiciendo y a veces hasta negando lo que la escuela enseña, como en una especie de venganza de los tiempos. Fracaso de la escuela pregonan los descreídos en el valor de la educación; otros dirán su admiración contra los maestros que trabajaron siempre para un tiempo del hoy que se vuelve ayer al correr del (ilegible) y está requiriendo en su velocidad un nuevo tipo de medida que nos haga avizorar cuando actuamos, cuando pensamos, cuando soñamos, que cuanto hacemos ahora es semilla echada al viento para la siembra de tierras nuevas donde el hombre será dueño y señor de sus angustias y donde crecerán como un árbol de copas reducidas y de frutas jugosas la esperanza.

La escuela se organiza como la comunidad la quiere o como la intuye simplemente. El educador es agente de la comunidad, en un negocio de cuyas utilidades no puede disfrutarse sino pasados muchos años, acaso tantos que se haya perdido el recuerdo de la escuela y del maestro.

Pero las comunidades aspiran a la pervivencia, se afincan en sus hábitos transmitidos por décadas o siglos sin relieve y muchas veces sin aliento nuevo. Sólo se conmueven ante el estupor de los grandes acontecimientos. Pero el maestro, si es agente de la comunidad ha de poner en el espíritu de sus alumnos la sustancia del pensamiento y de esfuerzos que venciendo la estabilidad de los hábitos haga a cada generación depositarse en una cuota de cambios cada vez mayores que provoque el comentario de los padres que dirán: el tiempo de mis hijos es diferente, más rico, más humano, mucho mejor que el mío. Acaso el de mis nietos tendrá el tamaño de mis sueños de ayer, si ayudo ahora en la tarea que realiza el maestro. Agente de los cambios, el maestro ha de cambiar también a la medida de su tiempo,  miro cada día en lo que piensa, nuevo en lo que enseña, nuevo en el retorno de fe de futuro que le crece frente al mundo expectante y asombrado de la ciencia y de la técnica, para que nada le sorprenda, porque para él no deben tener límites las posibilidades del hombre si sabe acondicionar el mundo y preparar las mentes para los grandes esfuerzos de creación.

Es cierto que, como dicen los críticos y los descreídos de la educación, el progreso se genera fuera de la escuela y lejos de la vigilancia del maestro; pero él pasa la semilla, sembró la duda que provocó la investigación o el ensayo, dispuso los espíritus para buscar o descubrir. Y esa actividad es la que corresponde a los educadores de hoy, cualquiera que sea el nivel de estudio donde actúen, pues los tiempos que corren reclaman posturas de inquieta preocupación por el porvenir.

Hace ya más de treinta años Kilpatrick, muerto apenas tres o cuatro años, escribió un hermoso libro con el título “La educación para una civilización en mudanza”, donde se plantea la necesidad de cambiar el sistema educativo de fórmulas estáticas, para el aprendizaje de nociones estructuradas en un plan de estudios que se desvalorizaban a la vuelta de la esquina y que acaso es arsenal de ideas de escaso valor para los combates a que la vida habrá de convocar a los alumnos de hoy. Para el gran educador norteamericano lo importante no era la cantidad de conocimientos adquiridos, sino las actitudes creadas en el alumno, su capacidad para reaccionar ante las novedosas formas conque habrá que enfrentarse y sobre todo en su capacidad para adaptarse, para renovarse y crecer, para crear y recrear, saliéndose de los moldes de sus hábitos a que le invitan las técnicas impuestas por el progreso.

El título del libro de Kilpatrick, repensado en forma diferente, sin duda ha servido de lema a este segundo Congreso Pedagógico Venezolano, porque todos estamos convencidos de la inevitabilidad de los cambios, como dije antes.

Es más, estamos conscientes, de que pueblos como los nuestros necesitan acelerar los cambios y lo estamos haciendo para superar el atraso y salir del estado de subdesarrollo en que nos encontramos.

La educación, como parte importante de ese proceso de cambios ha de cambiar también. Pero el cambio de ésta ha de ser concebido no a la manera de creación de nuevas estructuras llenas de contenidos que rápidamente se envejecen o caducan, sino como un proceso dinámico de crecimiento, que se enriquece, varía, se multiplica y desborda para cubrir las ampliadas formas de vida nueva que están siendo propiciadas por la técnica y por el progreso de la ciencia.

No obstante, cabe afirmar que esos cambios, lo he dicho otras veces, tienen que ser primero pensados, sentidos y queridos por los educadores como una necesidad vital. Además, la renovación del proceso educativo requiere que los maestros estén formados para realizarlos.

Esto nos lleva a una nueva afirmación. No hay formación válida per se. Lo que ahora se enseña en las escuelas de formación docente queda invalidado más o menos pronto. Por ello, toda formación docente requiere una constante revisión, reacondicionamiento en un constante aprendizaje y perfeccionamiento, que forma parte integrante de la tarea del educador, tanto más en la era que vivimos.

Revista Pedagógica

La Revista Pedagógica fue creada como medio de divulgación de los agremiados en la Sociedad Venezolana de Maestros de Instrucción Primaria (SVMIP) constituida un 15 de enero de 1932. Los más activos impulsores de la Revista Pedagógica fueron los maestros Luis Beltrán Prieto Figueroa, Miguel Suniaga, Alirio Arreaza, Luis Padrino, José Rafael Mena, Víctor Orozco, y las maestras Mireya Vanegas, Flor González, Elsa Acosta...

El Maestro Poeta

Suponer que el Maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa adquirió su condición de poeta en el momento que dio a conocer su obra primera titulada Mural de mi ciudad (1975), cuando había alcanzado los setenta y tres años de vida es una equivocación. Es suponer que en él, de pronto, se expresó una sensibilidad hasta entonces desconocida. No es así. En Prieto Figueroa hallamos a lo largo de su existencia una muy afirmada y fina sensibilidad por una cuestión tan...

Revista POLÍTICA

Creada por el Dr. Luis Beltrán Prieto Figueroa, la revista POLÍTICA ratifica su condición de humanista preocupado por las ideas, por los problemas nacionales, como de aquellos propios de la América del Sur. Desde esta tribuna, Prieto Figueroa se afirma como un curioso y preocupado observador, no en condición de diletante, sino como hombre de acción política, que se propone conocer para actuar sobre las realidades que se discutieron en sus páginas... 

Luis Beltrán Prieto Figueroa
Luis Beltrán Prieto Figueroa
En el Litoral Central
Luis Beltrán Prieto Figueroa
Luis Beltrán Prieto Figueroa
En una clase magistral
Luis Beltrán Prieto Figueroa
Luis Beltrán Prieto Figueroa
Sin descripción
Luis Beltrán Prieto Figueroa
Luis Beltrán Prieto Figueroa
Y Cacilia de Prieto
Luis Beltrán Prieto Figueroa
Luis Beltrán Prieto Figueroa
En una asamblea realizada en la CTV (frontal)
Luis Beltrán Prieto Figueroa
Luis Beltrán Prieto Figueroa
Sin descripción
De una educación de castas a una educación de masas

En trabajo anterior hicimos referencia a los artículos que en la Constitución Cubana y en la Constitución Venezolana establecen lo que se ha dado en llamar la “escuela unificada”, que no es otra cosa que la organización, armoniosa del sistema educativo, a fin de que sus ciclos y secciones se adapten al desenvolvimiento y necesidades de los educandos y a las exigencias y características de la Nación1. No obstante, este concepto técnico está cargado además de contenido social y político, que le viene de las luchas sostenidas en Europa para borrar las diferencias clasistas con que estuvo signada toda la educación en aquel continente. En efecto, allí se consideró la división de la educación en primaria, secundaria y superior, y dentro de estas divisiones varias clases de escuelas como expresión de cerrados conceptos clasistas, que fijaban una limitada educación primaria para la clase popular, educación media o secundaria  para la clase media y educación superior o universitaria para las clases llamadas altas de la sociedad. Los tres sistemas de educación, con finalidades diferentes y a veces contrapuestas, acentuaban el aislamiento que mantuvo alejadas a las clases sociales en lucha permanente: los de abajo por romper el cerco y los de arriba por estrecharlo aún más, para ensanchar o mantener sus privilegios. A este respecto el Comité Fleming, en informe elevado sobre “Public School” en Inglaterra afirmaba que: “Es imposible sostener el cargo hecho frecuentemente de que la “Public School” haya creado las diferencias sociales del siglo XIX.

La Escuela Nueva en Venezuela

La Escuela Nueva en Venezuela es libro escrito por la vanguardia pedagógica del siglo XX venezolano; es obra, todavía hoy, de innegable actualidad tanto para la reflexión como para la acción educativa que las transformaciones económicas, sociales, políticas y éticas le plantean hoy a la escuela y, no menos, a la comunidad nacional. Lo decimos de una vez: la pedagogía de la Escuela Nueva, sus principios generales, su humanismo y experiencia probada, armonizan con los cambios revolucionarios que hoy tenemos por delante. No obstante lo anterior, parece increíble que esta segunda edición del libro La Escuela Nueva en Venezuela, obra conjunta de Luis Beltrán Prieto Figueroa y de Luis Padrino, su más aventajado discípulo y colaborador de entonces, haya tenido que esperar más de seis décadas y media desde su primera edición en 1940. Ya esta simple constatación nos debería hacer meditar acerca dela valoración que entre nosotros, docentes o no, ha tenido y tiene la pedagogía en tanto teoría de la educación o de la práctica educativa que se propone la explicación de los qué y los para qué tanto en su vertiente filosófica que nos remite a la finalidad de la educación,como en su vertiente empírica que se aboca a los problemas prácticos del aprendizaje. En parte, ese desconocimiento de nuestra reflexión acerca de los problemas pedagógicos tiene su origen en un hecho característico en sociedades como ésta, donde ha prevalecido una cultura de élites desarraigadas de nuestros graves asuntos como colectivo, uno de ellos, la educación de las mayorías.

Educación, Pueblo y Ciudadanía

Educación, pueblo y ciudadanía, en su tercera edición, forma parte de la extensa obra escrita por Guillermo Luque. Este libro, en particular, representa y retrata el difícil camino de la educación venezolana en el período histórico que abarca desde fines del siglo xix hasta la primera mitad del siglo xx. Ese tiempo es expresión del vapuleado siglo xix venezolano, caracterizado por la inexistencia de paz social. Este estado de zozobra impactaría en todas las formas de relacionamiento social, incluyendo la escuela y a maestros y maestras y a escolares de todas las edades. Escudriñando en los archivos nacionales sobre el tema, encontramos de manera recurrente documentos sobre el cierre de las actividades académicas, que al cruzarlas con acontecimientos militares, revoluciones, montoneras, asonadas, etc., permiten su interpretación y explicación y ayuda a completar el rompecabezas social y político sobre el cual está la educación. Esa inestabilidad política que estremecerá al país durante más de un siglo, incluyendo la aparente paz gomecista, repercutirá necesaria e insoslayablemente en la educación como caja de resonancia, porque la educación forma parte de la estructura social y política.