Washington, 27 de julio de 1949
Querido orejón:
Tengo recibidas dos tuyas. Aprovecho el regreso de Jatar para contestarlas.
Con relación al viaje de la comadre y de tu muchacho, creo lo más conveniente que vengan directamente a Washington, y no a Nueva York. El pasaje pueden transferirlo de la Aeropostal a la National, o a cualquier otra línea que haga escala en esta ciudad. Los mejores neurocirujanos están en el Jhon Hopskin, de Baltimore, a una hora de aquí en automóvil. Aquí llegarían a casa y yo mismo los llevaría a esa ciudad, haciendo previamente la cita. Al efecto, tengo pensado ir el sábado a Baltimore con Marcos Falcón, quien se operó allí y tiene buenas conexiones. Para eso sería necesario que al recibir esta carta me pusieras un cable diciéndome que aceptan esta sugerencia 9 indicándome la fecha en que viajaran. Tu sabes que en ese Hospital de que te hablo fue operada mi hermana María Teresa, quien vino de Venezuela directa mente a Baltimore porque los médicos consideran que ese es el mejor
centro clínico y quirúrgico para afecciones del sistema nervioso. Quedo en espera de tu respuesta, y no tengo para que decirte que Cecilia será aquí una hermana nuestra. La vida me ha golpeado y he liquidado muchos afectos personales, y ya soy bastante escéptico con respecto a eso que llaman la amistad. Pero ustedes se cuentan entre las pocas gentes a quienes realmente queremos mi mujer y yo.
En cuanto al enfoque político de la situación venezolana te digo que no hay diferencia entre lo que digo en mi carta para el CEN y las observaciones tuyas. Planteo la necesidad de que el Partido no se enquiste en una concha, sino que tome la calle, para una acción diaria- y constante. Esta resistencia civil activa y vigorosa, que nada tiene que hacer con el ahimsa védico ni con los brazos cruzados de Gandhi, dar a al traste con aquella gente. Una acción de ese tipo galvanizara no solo al pueblo, sino también a la gente leal a la democracia que aún queda en los cuadros del ejército. Esta acción que propugno (y que ya está manifestándose allá en actos como el mitin universitario y lo sucedido en el aeropuerto de Maiquetía) es la misma que ha dado sus frutos positivos en una serie de países (Chile contra Ibáñez, Guatemala contra Ubico, Cuba contra Machado, Bolivia contra Villarroel). Pero para realizarla hay que tener fe en ella. Quedan compañeros, allá y por aquí, que siguen todavía rindiendo culto a la tesis arcaica de solo con invasiones o con golpes cuartelarios se toma en el poder. Olvidan que se ha hecho más compleja la organización social del país y que dentro de él ya cuentan mucho las fuerzas obreras organizadas; y olvidan también que la protesta armada era la única forma posible de reaccionar contra los gobiernos en épocas en que na existían fuerzas populares políticamente organizadas. Por otra parte, la discusión resulta un poco bizantina, porque no es que nosotros escojamos ese estilo de acción, disponiendo de otras vías transitable de inmediato. La realidad es que la única vía que se nos presenta en el actual momento es la de la acción civil, la de la resistencia civil, y la debemos trajinar resueltamente, beligerantemente. Insisto tanto en esto porque desde hace meses vengo tocando sobre la mi ama tecla, porque queda todavía mucha gente en nuestras filas que conceptúan como única forma posible de lucha la insurrecciona a plazo fijo.
Me dices que vas a México. Medítalo bien. Ese es un país ultra-nacionalista. No veo para ti muchas posibilidades de trabajo allí. ¿Porque no piensan mejor en el Sur, Chile o Uruguay? Allí trabajarías en tu labor docente y escribirías un libro, que debe ser serio, fundamental, sobre el problema educacional venezolano. Ya está bastante avanzado mi trabajo. Se titula Revolución y Contrarrevolución en Venezuela. Es un balance relativamente esquemático, pero ahondado y serio, de la trayectoria histórica de Venezuela, dándole énfasis al enfoque de nuestra obra de gobierno y administración. \ A\ l Envió una carta para el Comité. Abrazos para Cecilia y para ti,







